Eufemia Rodríguez Juárez es una de esas personas que pareciera que tiene una receta a seguir, pues lleva 101 años vívidos y contando.
Eufemia canta, sonríe, conversa con naturalidad y recuerda con claridad los momentos que han marcado su historia.
Habla con cariño del amor que recibió de sus padres, siempre trabajó y transmite una vitalidad que resulta tan auténtica como contagiosa.
Eufemia nació en marzo de 1925, por lo que en 2026 cuentan 101 velitas en su pastel, le gusta cantar desde que tenía 16 añitos y, quizá por eso, escucharla es mucho más que conocer la historia de una persona centenaria.
Eufemia vive en Irapuato y es una de las personas de 100 años y más que el DIF Estatal de Guanajuato ha logrado registrar mediante la convocatoria “Historias Centenarias”, que busca reconocer a quienes representan la memoria viva del estado y valorar el legado que han construido en sus familias y comunidades.
«Las personas centenarias representan un legado invaluable para nuestro estado; en sus historias se encuentra la memoria, las enseñanzas y los valores que han dado identidad a nuestras comunidades. Reconocerlas es también reconocer su contribución a Guanajuato y el ejemplo que representan para las nuevas generaciones» dijo Juan Carlos Montesinos Carranza, presidente del Consejo Consultivo del Sistema DIF Estatal.
“Recetas para Vivir” es una iniciativa que busca compartir los consejos, aprendizajes y experiencias que estas mujeres y hombres que han reunido a lo largo de más de un siglo.
No pretende encontrar una fórmula para alcanzar la longevidad, sino descubrir esas pequeñas enseñanzas que el tiempo va dejando y que hoy pueden inspirar a otras personas.
La receta de Eufemia no está escrita en un libro. Se descubre en los pequeños ingredientes que han acompañado su camino: el entusiasmo con el que saluda cada día, la alegría que transmite al cantar, el valor que concede al trabajo, el amor con el que recuerda a sus padres y la decisión de disfrutar la vida sin importar los años.
Porque quizá las mejores recetas no se preparan en una cocina, se construyen a lo largo de toda una vida y Eufemia sigue escribiendo la suya, canción tras canción.




